top of page

Cuando aparece la energía de insatisfacción

  • Foto del escritor: Araceli Alvarez
    Araceli Alvarez
  • 29 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Lo que muchas personas sienten… pero no saben nombrar.

La energía de insatisfacción no siempre se siente como inconformidad evidente. Muchas veces se disfraza de exigencia, de perfeccionismo, de solo un poco más.



No llega diciendo no soy suficiente.

Llega diciendo:

  • Aún no está listo.

  • Le falta algo.

  • Mejor lo sigo puliendo.

  • Después lo saco.

Y desde fuera, incluso, puede verse como compromiso, responsabilidad o amor por lo que haces.

Pero por dentro… hay otra cosa.


¿Qué es realmente la energía de insatisfacción?


  • No es ambición sana.

  • No es falta de gratitud.

  • No es incapacidad para disfrutar.


La energía de insatisfacción aparece cuando el valor personal quedó atado al rendimiento, y no a la existencia.

Es una forma interna de relación contigo misma, contigo mismo donde:



  • nada de lo que haces termina de sentirse suficiente,

  • el descanso genera culpa o inquietud,

  • y cerrar ciclos se siente más peligroso que seguir ajustando.


No porque falte calidad.

Sino porque salir implica arriesgar identidad.

¿Cómo se forma esta energía?


Muchas veces, en la infancia.

Cuando lo que hacías:


  • nunca era suficiente para tus padres,

  • siempre podía mejorar,

  • o el reconocimiento llegaba solo con logro, esfuerzo o sacrificio.


Cuando descansar estaba prohibido, mal visto o asociado a flojera. Cuando parar no era una opción segura.

Ahí el sistema interno aprende algo muy profundo:


  • si logro, pertenezco

  • si descanso, pierdo

  • si paro, dejo de valer

Y ese aprendizaje no se queda en la infancia. Se vuelve una forma de vivir.

Cómo se manifiesta en la vida adulta (y casi nadie lo nota)


La energía de insatisfacción no siempre grita. A veces susurra.


Se manifiesta cuando:


  • terminas algo importante y en lugar de alivio sientes inquietud,

  • sigues agregando cosas para “sentirte lista”,

  • postergas cerrar proyectos, relaciones o decisiones,

  • te cuesta publicar, mostrarte o exponerte,

  • no porque no seas capaz, sino porque cerrar implica decir: “esto soy”.

Y ahí aparece el miedo silencioso:
  • ¿Qué versión de mí nace si dejo de postergar?

  • ¿Quién soy si ya no me estoy preparando?

  • ¿Qué pasa si ya no me escondo detrás del “todavía no”?


La trampa invisible: confundir preparación con protección

Muchas personas creen que están siendo responsables. Pero en el fondo, el subconsciente está diciendo:

  • Si sigo puliendo, no me expongo.

  • Si no cierro, no me juzgan.

  • Si no salgo, no arriesgo quién soy.


La insatisfacción, en este caso, no busca mejorar el resultado. Busca evitar el riesgo emocional de existir públicamente.


Por eso no se calma con más información. Ni con más tiempo. Ni con más perfección.

Cómo empezar a reconocerla (sin pelear con ella)


La clave no es preguntarte “¿qué le falta?”,sino ¿qué me da miedo perder si esto ya está completo?”


Algunas preguntas honestas pueden ayudarte:


  • ¿Qué siento cuando pienso en cerrar este ciclo?

  • ¿Hay alivio… o hay amenaza?

  • ¿Estoy mejorando esto por amor o por miedo?

La energía de insatisfacción empieza a transformarse cuando dejas de verla como enemiga y la reconoces como una estrategia antigua de protección.

Un ejercicio breve de conciencia


No es para resolver nada. Solo para escuchar.

Coloca una mano en el pecho y respira.

Y pregúntate suavemente:

Si esto ya estuviera terminado…¿qué versión de mí tendría que salir al mundo?

No respondas rápido.

Deja que el cuerpo hable.

Muchas veces, ahí aparece la verdad.



Integración


La energía de insatisfacción no se sana haciendo más. Se transforma cuando dejas de esconderte en el todavía no.

No porque ya no tengas miedo, sino porque decides no vivir más desde él.


Cuando el valor deja de depender del resultado:


  • cerrar ya no es una amenaza,

  • descansar deja de ser peligro,

  • y salir al mundo deja de sentirse como examen.


Para cerrar


Si hoy sientes que siempre falta algo, tal vez no es el proyecto.

Tal vez es una parte de ti que aprendió que existir plenamente era riesgoso.

Y ahora, poco a poco, está aprendiendo algo nuevo:

que puede mostrarse, cerrar, y vivir…sin dejar de pertenecer.

 
 
 

Comentarios


bottom of page