top of page

El duelo no solo es por la muerte: también se llora el amor

  • Foto del escritor: Araceli Alvarez
    Araceli Alvarez
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura
Cuando el dolor no tiene permiso para doler.

Durante mucho tiempo se nos enseñó que el duelo solo aparece cuando alguien muere.

Que solo ciertas pérdidas “merecen” ser lloradas.

Pero hay dolores que no tienen rituales de despedida, ni permiso social para doler, y aun así atraviesan profundamente.




El duelo no es solo por la muerte


El duelo aparece cada vez que algo significativo deja de existir tal como lo conocíamos.

  • No importa si “era lo mejor”.

  • No importa si fue tu decisión.

Cuando se pierde un vínculo importante, el cuerpo y la emoción reaccionan.

Si hoy te duele aunque sepas que fue lo correcto, date cuenta de esto: 

  • tu mente ya entendió, pero tu emoción todavía está procesando.


Qué puede ayudarte aquí:

  1. bajar el ritmo interno

  2. dejar de explicarte una y otra vez

  3. permitir sentir sin exigirte claridad.



A veces, sanar no es entender más, sino pelearte menos con lo que sientes.




Las pérdidas invisibles después de una ruptura



Las pérdidas invisibles después de una ruptura.

Se pierde:

·       el proyecto compartido,

·       la rutina,

·       la certeza de lo conocido,

·       la identidad construida en el “nosotros”, y muchas veces, una parte de ti que existía dentro de ese vínculo.


Estas pérdidas no siempre se ven, pero pesan.

Si sientes un vacío difícil de explicar, obsérvalo así: no es solo ausencia, es una reorganización interna en proceso.


Qué puede ayudar:

·       nombrar lo que perdiste (aunque sea en silencio)

·       validar que fue importante

·       dejar de minimizar tu propia experiencia.


El duelo que no se valida duele el doble


Muchas personas atraviesan una ruptura sintiendo que “ya deberían estar mejor”.





Escuchan frases como:

  • ya pasó,

  • tienes que seguir,

  • era lo mejor.


Y entonces el dolor se vive en silencio.

  • Con culpa.

  • Con autoexigencia.






Si aparece la culpa por seguir doliendo, date cuenta de esto:

  • la culpa no acelera el duelo,

  • solo lo vuelve más pesado.


Qué puedes practicar:

  • cambiar exigencia por permiso,

  • decirte: “esto también merece tiempo”,

  • dejar de compararte con otros procesos.


Darte tiempo no es quedarte estancada/o. Es permitir que el duelo haga su trabajo.

El cuerpo también llora lo que el corazón perdió


El duelo no se queda solo en la mente.


Puede manifestarse en el cuerpo como:

·       ansiedad,

·       cansancio constante,

·       insomnio,

·       opresión en el pecho,

·       dificultad para concentrarte.


Si tu cuerpo está reaccionando, obsérvalo así: no está fallando, está intentando adaptarse a una pérdida.


Qué puede ayudarte a acompañarlo:

·       respiraciones lentas y conscientes

·       rutinas simples que den sensación de estabilidad

·       contacto con el cuerpo (caminar, estirarte, duchas tibias)


No se trata de controlar el cuerpo, sino de darle seguridad mientras se reorganiza.

Cuando el dolor no está solo en la despedida


Hay rupturas que duelen no solo por lo que terminó, sino por lo que se revela después.
  • El cansancio de haberte sostenido demasiado.

  • El silencio propio que se volvió costumbre.

  • Las partes de ti que quedaron en pausa para que la relación funcionara.


Si al mirar atrás notas cuánto te callaste o te adaptaste, date cuenta de esto: eso no fue debilidad, fue una forma de sobrevivir emocionalmente.


Qué puedes empezar a hacer ahora:

·       preguntarte qué necesitas hoy,

·       escucharte antes de adaptarte,

·       practicar pequeños límites contigo.

La conciencia no llega para castigarte.Llega para abrir una forma distinta de relacionarte contigo.

Acompañar el duelo sin apurarlo


Sanar no es “superar rápido”. Sanar es permanecer contigo mientras el proceso ocurre.

Si sientes prisa por estar bien, obsérvalo así: tal vez no necesitas avanzar más rápido, sino acompañarte mejor.


Qué suele ayudar en este punto:

·       respetar tu ritmo,

·       tratarte con más amabilidad,

·       dejar de exigirte resultados emocionales.

No necesitas hacerlo perfecto. Solo no dejarte sola/o.

Volver a ti después de una pérdida amorosa


El duelo amoroso no es solo un final. Es también un umbral.

Volver a ti no es un concepto abstracto.Empieza en gestos pequeños.


Puedes comenzar así:

·       dándote espacio para sentir sin explicarte,

·       eligiendo un momento del día solo para ti,

·       hablándote con la misma paciencia que ofreciste al vínculo.

No es hacerlo todo. Es empezar a estar contigo.

Darte permiso de sentir también es sanar



  • No todas las pérdidas se ven.

  • No todos los duelos se nombran.

Pero tu dolor es real y merece ser acompañado.

Si hoy estás atravesando una ruptura, no necesitas tener respuestas, ni claridad inmediata.


A veces, sanar empieza cuando te das permiso de sentir y eliges no abandonarte en el proceso.

 
 
 

Comentarios


bottom of page